
A veces las cosas no son lo que parecen.
Y eso es lo que descubrió Cristal cuando por fin encontró a Alicia, sentada en un espléndido trono, sujetando un cuchillo con la mano izquierda y una pistola con la derecha.
- ¿Y la Reina de Corazones? -pregunto Cristal.-
Alicia sonrió.
- Ahora yo soy la reina. -dijo.-
Cristal miró a Alicia sorprendida.
- No soy la Alicia de los cuentos...pero tampoco voy a matarte. Aunque creo que será mejor que vuelvas por el agujero y te vayas a casa.
Pono salió de detrás de una silla y corrió hacia Cristal, ésta lo cogió entre sus brazos.
Después corrió en dirección al agujero.
Ese día Cristal volvió a casa.
También se dio cuenta de que la mayoría de las veces las cosas no son lo que parecen y de que no hay que fiarse ciegamente de las cosas.
Los cuentos sólo son eso, cuentos.

