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martes, 3 de enero de 2012

Café al caramelo

Carlota llegaba tarde, quince minutos tarde para ser exactos.
Cruzó la calle y entró en la cafetería más famosa de su ciudad, mirando para todos lados, buscando con la mirada la mesa en la que estuviese sentado Chris.
Lo vio segundos después. Se acercó con prisa y se quitó la chaqueta, dejándola en su asiento. Le dio un beso en los labios, cortito, y sonrió al saborear el café al caramelo.

- Como era de esperar, café al caramelo.
- Y como es de esperar, tu pedirás otro. ¿Cierto? -dijo Chris.
- ¿Cómo lo sabes? -se hizo la despistada Carlota mientras se sentaba.
- ¿Será por qué venimos aquí cada viernes y los dos pedimos lo mismo? ¿O será por qué te conozco muy bien?
- Será por lo primero, sí, y por lo segundo.

jueves, 29 de abril de 2010

La tarta de chocolate y lacasitos.


Carlota no era buena en la cocina para nada, excepto para los postres.
Esa mañana se había empeñado en preparar una tarta.

- ¿De qué la harás? -dijo Chris apoyándose en la encimera de la cocina.-
- Chocolate. -Carlota brincó de aquí para allá.-

Chris asintió y la miró divertido mientras Carlota preparaba la dulce tarta.

- Carlota, decórala con lacasitos y quedará lista. Ya sabes que me gustan mucho los lacasitos, y si la tarta es para mí...
- ¿Quién dijo qué era para ti? -Chris frunció el ceño.- Es para los dos. -sentenció Carlota.-

Lo próximo a la tarta de chocolate y lacasitos, un beso dulce.

domingo, 3 de enero de 2010

Se balancea en el columpio de la luna

- Oh si, ese columpio que construí hace tiempo está colgado de una punta de la luna, pero sólo cuando la luna está en su fase creciente.
- Venga va, Carlota deja de decir tonterías. -dijo Christian.-
- No son tonterías, es más, siempre que se puede me balanceo en él.
- A veces te creas tus propias fantasías y encima me las cuentas. ¡Qué descaro! -dijo enojado Chris.-
- Nunca me crees, algún día te llevaré a mi columpio.

Carlota salió de la habitación enfadada, como una niña pequeña.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Empezaron con sabor a naranja

Carlota solía vestir de azul, decía que era el color que le traería el amor.
Aquel día cruzó la calle, como cualquier otro, para dirigirse al salón de teatro.
Ella no es despistada, no lo es en absoluto. Pero Christian, sí. Él iba en su bicicleta de color azul, despacio, y casi atropelló a Carlota. Y digo casi, porque no la tocó plenamente, solo la rozó y Carlota cayó al suelo.
Chris la ayudó, se disculpó y todo parecía realmente de película.

- Puedo regalarte esta naranja como disculpa. -dijo el chico.-

Carlota, que odiaba las naranjas, lo miró fijamente y con una sonrisa en los labios le respondió:

- Me la guardo para después del teatro.

Después salió corriendo.

- ¿Nos veremos? -gritó Chris.-
- Mañana a la misma hora.

Es así como yo llamo empezar con sabor a naranja.