martes, 3 de enero de 2012

Café al caramelo

Carlota llegaba tarde, quince minutos tarde para ser exactos.
Cruzó la calle y entró en la cafetería más famosa de su ciudad, mirando para todos lados, buscando con la mirada la mesa en la que estuviese sentado Chris.
Lo vio segundos después. Se acercó con prisa y se quitó la chaqueta, dejándola en su asiento. Le dio un beso en los labios, cortito, y sonrió al saborear el café al caramelo.

- Como era de esperar, café al caramelo.
- Y como es de esperar, tu pedirás otro. ¿Cierto? -dijo Chris.
- ¿Cómo lo sabes? -se hizo la despistada Carlota mientras se sentaba.
- ¿Será por qué venimos aquí cada viernes y los dos pedimos lo mismo? ¿O será por qué te conozco muy bien?
- Será por lo primero, sí, y por lo segundo.

2 comentarios:

Juan Antonio dijo...

Uf, ese café me recuerda tantas cosas...

lenika dijo...

Seguro que es por las dos cosas :)